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    Cuando el invierno se presenta con temperaturas bajo cero, humedad persistente y grandes contrastes térmicos entre interior y exterior, la ventana pasa a ser un elemento crítico del edificio. En este contexto, elegir vidrios con aislamiento térmico adecuados no es una mejora estética, sino una decisión técnica que condiciona el confort, el consumo energético y la durabilidad del cerramiento.

    Para distribuidores, instaladores y arquitectos especializados en rehabilitación energética, el reto no está en elegir entre doble o triple acristalamiento de forma genérica. La clave está en entender qué hace que un vidrio funcione realmente bien cuando la climatología es exigente y el margen de error se reduce.

    Por qué en invierno el vidrio es más determinante que nunca

    En climas fríos, el usuario percibe de inmediato si una ventana funciona correctamente. La sensación de frío cerca del acristalamiento, el aumento constante del consumo de calefacción o la aparición de humedad en el perímetro suelen tener un origen común: un vidrio que no está optimizado para ese entorno.

    Por eso, hablar de vidrios con aislamiento térmico en invierno implica centrarse en el comportamiento real del conjunto. No basta con un buen valor teórico; lo importante es cómo responde la ventana durante semanas de frío continuo y ciclos repetidos de calefacción.

    Qué factores influyen en el aislamiento térmico del vidrio

    El aislamiento no depende de un único elemento. En los vidrios con aislamiento térmico eficaces para climatología extrema confluyen varios factores que deben trabajar de forma equilibrada.

    La capa bajo emisiva es esencial en invierno, ya que reduce la pérdida de calor por radiación y mantiene la cara interior del vidrio a una temperatura más confortable. Este efecto disminuye el llamado frío radiante y mejora notablemente la sensación térmica del espacio.

    La cámara y el gas también juegan un papel decisivo. El argón ofrece un excelente equilibrio entre coste y rendimiento, siempre que la unidad mantenga su estanqueidad. En climas severos, una pérdida de gas no tarda en manifestarse, por lo que la calidad del sellado es determinante.

    El borde del vidrio: el punto crítico en climatología extrema

    Muchas de las patologías que aparecen en invierno no se originan en el centro del vidrio, sino en el perímetro del acristalamiento. El borde es el punto más sensible a los puentes térmicos y donde suelen aparecer condensaciones si el sistema no está bien resuelto.

    Por este motivo, cuando se habla de vidrios con aislamiento térmico, el tipo de separador deja de ser un detalle secundario. Los separadores térmicos avanzados ayudan a elevar la temperatura superficial interior del vidrio y a reducir de forma significativa el riesgo de humedad en el contorno.

    En este enfoque se apoya Vitryo, la línea premium de vidrio aislante asociada a Ramos Glass, que utiliza separadores termoplásticos TPS aplicados de forma continua. Este sistema mejora la hermeticidad de la unidad y contribuye a una mayor estabilidad térmica en condiciones invernales exigentes.

    Doble o triple acristalamiento en invierno: cuándo conviene cada uno

    Una de las decisiones más habituales en proyectos de clima frío es optar entre doble o triple acristalamiento. Un doble acristalamiento bien configurado, con bajo emisivo, gas y separador térmico eficaz, ofrece excelentes resultados en muchas rehabilitaciones y viviendas unifamiliares.

    El triple acristalamiento aporta una mayor estabilidad térmica y reduce aún más las pérdidas, lo que lo convierte en una opción interesante en zonas de inviernos largos y severos. No obstante, su prescripción debe tener en cuenta el peso por hoja y la compatibilidad con la carpintería y los herrajes.

    Este criterio de selección por clima, orientación y uso del hueco es el que desarrollamos en otros contenidos del blog de Ramos Glass. En nuestro artículo sobre cómo elegir el acristalamiento ideal para cada obra explicamos cómo adaptar la composición del vidrio a las condiciones reales del proyecto, evitando soluciones estándar que no siempre funcionan bien en invierno.

    Condensaciones en invierno: por qué aparecen y cómo evitarlas

    La condensación interior es uno de los problemas más frecuentes durante el invierno. Suele producirse cuando la superficie del vidrio está demasiado fría y entra en contacto con aire húmedo del interior.

    Los vidrios con aislamiento térmico bien diseñados elevan la temperatura superficial interior, especialmente en el borde, reduciendo el riesgo de condensación. La combinación adecuada de capas, cámaras y separadores térmicos es clave para evitar este tipo de incidencias.

    Cuando este equilibrio no se alcanza, la condensación no solo afecta al confort, sino que puede generar problemas de moho, deterioro de carpinterías y reclamaciones posteriores.

    Rehabilitación energética: el invierno como prueba definitiva

    En proyectos de rehabilitación, el invierno actúa como una prueba inmediata del resultado. Un acristalamiento bien prescrito se traduce en mayor confort desde el primer día, menor demanda de calefacción y una percepción clara de mejora por parte del usuario final.

    Por el contrario, una elección incorrecta genera frustración y pone en duda la calidad de toda la intervención. Por eso, en Ramos Glass acompañamos este tipo de proyectos con asesoramiento técnico previo y definición de composiciones ajustadas a cada hueco.

    Ramos Glass y Vitryo: soluciones pensadas para el invierno real

    En Ramos Glass fabricamos soluciones de doble y triple acristalamiento orientadas a mejorar el confort invernal, siempre bajo control de proceso y con documentación técnica clara para el profesional.

    Cuando el proyecto exige un nivel superior de prestaciones, Vitryo aporta un enfoque premium centrado en la estabilidad del borde del vidrio, la durabilidad de la cámara y la fiabilidad a largo plazo. Este planteamiento es especialmente relevante en climas fríos, donde los errores se manifiestan con rapidez.

    En invierno no hay margen para improvisar

    La climatología extrema no perdona decisiones tomadas sin criterio. Un acristalamiento aparentemente correcto puede quedarse corto si no está pensado para frío intenso, mientras que una solución bien diseñada mejora de forma tangible el confort y la eficiencia del edificio.

    Elegir vidrios con aislamiento térmico adecuados es apostar por menos incidencias, mayor satisfacción del usuario y una ventana que funciona durante años. En Ramos Glass te ayudamos a definir y fabricar la solución más adecuada para cada proyecto, combinando experiencia industrial, asesoramiento técnico y, cuando es necesario, la tecnología avanzada de Vitryo.

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