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    Cuando un cliente desea un espacio interior luminoso sin sacrificar el confort térmico en verano, el factor clave de la decisión es el control solar y el tipo de vidrio. En obra nueva y, especialmente, en rehabilitación energética, esa elección deja de ser un “extra” y se convierte en una variable determinante del rendimiento real de la ventana: cuánto calor atraviesa el cerramiento, cuánta luz natural se mantiene, cómo se comporta la vivienda en las horas críticas y qué nivel de estabilidad ofrece el conjunto durante años.

    Qué significa el control solar en un vidrio

    El control solar en un acristalamiento describe la capacidad del sistema para limitar la energía solar que entra al interior, sin renunciar a la luz natural que hace habitables los espacios. En la práctica, el control solar de un vidrio, se articula a través de recubrimientos y composiciones que reducen la carga térmica en verano y mejoran el confort, especialmente en fachadas expuestas y orientaciones con alta radiación.

    Aquí conviene evitar un error habitual: pensar que el control solar se “activa” solo en días calurosos. La realidad es que el vidrio trabaja todo el año. Si el diseño está bien resuelto, se logra equilibrio estacional: protección frente al exceso de radiación en verano y una gestión razonable de la energía solar en meses fríos, sin convertir el interior en un espacio sombrío.

    Los valores que explican el control solar

    Para prescribir con seguridad, hay que traducir sensaciones a números.Los parámetros clave son el factor solar (g), la transmisión luminosa (TL) y la transmitancia térmica (Ug). El factor solar indica cuánta energía total del sol termina entrando en el edificio; la TL mide cuánta luz natural atraviesa el vidrio; y la Ug habla del aislamiento térmico del propio acristalamiento.

    El punto decisivo no es perseguir “el número más bajo” de forma obsesiva, sino encontrar la combinación que encaje con uso, orientación, superficie acristalada, clima y expectativas del cliente. Dicho sin rodeos: un control solar mal elegido puede resolver el calor… y arruinar la experiencia por falta de luz; o mantener una TL alta… y dejar la vivienda sobrecalentada. Por eso deben tratarse como un sistema, no como una etiqueta.

    Cómo afecta a la calidad percibida del vidrio

    La calidad del vidrio no se percibe en una ficha técnica; se percibe en el día a día. Un usuario no te dirá “mi factor g está descompensado”; te dirá que el salón deslumbra, que el dormitorio oeste es inaguantable o que el local se recalienta incluso con el aire acondicionado. Ahí es donde el control solar y la calidad del vidrio se convierten en un indicador directo de calidad de producto y de calidad de prescripción.

    Cuando el control solar está bien planteado, la temperatura interior es más estable, la climatización trabaja menos horas, el confort visual mejora y desaparece el clásico “efecto invernadero” en huecos grandes. Además, se reduce el riesgo de que el cliente asocie la ventana a un problema. Y eso, para instaladores y distribuidores, significa una palabra que vale oro: posventa.

    Vidrio selectivo, tintado y reflectante: lo que cambia de verdad en obra

    En el mercado existen distintas soluciones. El vidrio tintado reduce la energía solar pero penaliza la luminosidad; el reflectante limita la radiación, aunque puede generar efecto espejo. El vidrio selectivo ofrece el mejor equilibrio, al filtrar el calor manteniendo una buena entrada de luz.

    Doble y triple acristalamiento con control solar: cuándo compensa cada uno

    El doble acristalamiento con control solar suele ser el “punto dulce” en muchas rehabilitaciones: mejora el confort térmico, reduce ganancias solares en verano y mantiene un peso razonable para la carpintería. En grandes series, además, facilita presupuestos competitivos con prestaciones muy defendibles.

    El triple acristalamiento, por su parte, es una herramienta potente para proyectos de alta exigencia energética, pero exige más rigor: si el edificio queda muy aislado y no se calibra el control solar, puede aumentar el riesgo de sobrecalentamiento en verano en determinadas tipologías.

    El borde del vidrio y la estabilidad: donde se decide la calidad a largo plazo

    Muchos problemas atribuidos al “vidrio” nacen en realidad en la unidad aislante: cámara, gas, sellados y separador. El recubrimiento es solo una parte del rendimiento; el resto se juega en la durabilidad del sistema. Un separador térmico adecuado ayuda a reducir el puente frío perimetral y a minimizar condensaciones en el borde, lo que impacta directamente en la percepción de calidad y en la vida útil del acristalamiento.

    Precisamente por eso, en soluciones como el doble acristalamiento Guardian Sun, Ramos Glass plantea un vidrio aislante orientado a confort anual, combinando control solar con baja emisividad y destacando su capacidad para mantener calor en invierno y limitar radiación en verano, con una orientación clara hacia eficiencia y bienestar. 

    Cómo elegir el control solar según orientación y uso del espacio

    La orientación manda, pero el uso termina de decidir. En una vivienda, no se vive igual un salón con ventanal a oeste que un dormitorio al norte. En retail, la prioridad es mantener visibilidad y luz sin convertir el escaparate en una estufa. En oficinas, la combinación debe reducir cargas de refrigeración y mejorar confort visual sin generar reflejos molestos en pantallas.

    Tiene sentido hablar por estancias, por orientación y por hábitos de uso. Este enfoque, además, te permite vender mejor: el cliente entiende el porqué de la composición, percibe asesoramiento real y acepta más fácilmente un presupuesto ajustado a necesidades, no a generalidades.

    Si quieres una guía práctica para seleccionar el tipo de acristalamiento según uso, ubicación y requisitos técnicos, puedes consultar nuestro artículo sobre qué tipo de acristalamiento necesito utilizar según mi proyecto. 

    Por qué la elección del vidrio con control solar es una decisión clave de negocio

    Para distribuidores, instaladores y gerentes de tienda, el control solar bien argumentado tiene impacto directo en margen y reputación. Un vidrio con control solar adecuado reduce reclamaciones por calor, minimiza ajustes posteriores y mejora la satisfacción del cliente final, que es quien termina recomendando o quemando una empresa.

    Si quieres que tus proyectos rindan mejor en verano sin sacrificar luz, y que el acristalamiento sea un aliado, conviene tratar el control solar como lo que es: un elemento estratégico. Contacta con Ramos Glass y cuéntanos el tipo de obra, la orientación y el objetivo de confort, te ayudaremos a definir la composición más adecuada para que el control solar junto con el vidrio se traduzcan en eficiencia, calidad percibida y rentabilidad.

     

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