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    En obras de acristalamiento, la diferencia entre una ventana “correcta” y una ventana verdaderamente eficiente no se decide en el último momento ni se arregla con un sellado extra. 

    Se decide cuando eliges la composición de vidrio con criterio: orientación, clima, uso del espacio, tipo de carpintería, exigencias acústicas y nivel de seguridad. Por eso, si eres instalador, distribuidor, prescriptor o gestionas una tienda de cerramientos, este tema no va de tendencias: va de rendimiento real, de menos incidencias y de presupuestos defendibles.

    En el día a día, el error más común es pensar que el vidrio se elige “por metros”. En realidad, se elige por comportamiento. Una misma ventana puede ser excelente en Burgos y una mala idea en Sevilla si no se ajusta el factor solar. 

    También puede cumplir en ficha técnica y fallar en el uso real si la unidad aislante no está bien ejecutada o si el borde de vidrio no está optimizado. De ahí que hablar de “ventanas eficientes” sea, en el fondo, hablar de método.

    Cuando planificas, conviene tener claro que la ventana es un sistema, y el vidrio es su motor. La carpintería aporta estructura, estanqueidad y mecánica; el acristalamiento aporta la mayor parte del aislamiento térmico (Ug), el control de ganancias solares (g), la entrada de luz (TL) y una parte importante del aislamiento acústico. Si el vidrio está bien prescrito, el proyecto gana confort y estabilidad. Si está mal elegido, la posventa aparece con puntualidad británica… justo cuando el cliente ya ha pagado.

    ¿Qué debe decidirse antes de pedir un vidrio par tu hogar?

    Hay tres preguntas que evitan el 80% de los problemas. La primera es para qué sirve el hueco: no es lo mismo un salón con un ventanal a oeste que una ventana pequeña en un baño. La segunda es dónde está la fachada y qué radiación recibe: orientación, sombras, entorno urbano, sobrecalentamiento en verano. La tercera es qué pide la normativa o el cliente: eficiencia energética, acústica, seguridad, o todo a la vez.

    Si no se responde esto, la decisión se convierte en “lo de siempre”, y en obras de acristalamiento “lo de siempre” suele salir caro: porque se compensa con más climatización, porque aparecen condensaciones perimetrales o porque el interior sufre deslumbramiento y calor. Por eso, la composición del vidrio debe justificarse por prestaciones y por uso, no por costumbre.

    Doble o triple acristalamiento: eficiencia sin perder el norte

    En obras de rehabilitación, el doble acristalamiento suele ser el punto de equilibrio más rentable cuando se combina con bajo emisivo y gas, y cuando se cuida el separador térmico. Es una solución eficaz para mejorar confort y reducir consumo sin disparar peso ni complicar herrajes. En esa línea, ofrecemos opciones específicas como el doble acristalamiento de control térmico, pensado para mejorar el comportamiento invernal y el confort interior en ventanas eficientes.

    El triple acristalamiento, en cambio, tiene sentido cuando el objetivo es alto: obra nueva exigente, estándares tipo nZEB, o viviendas donde el confort invernal y la estabilidad térmica son prioritarios. 

    En obras de acristalamiento, el triple no debe venderse como “más cámaras, más ahorro” de forma automática, porque también añade peso, exige revisar compatibilidades con carpintería y puede aumentar el riesgo de sobrecalentamiento si no se ajusta el control solar. Ramos Glass estructura su oferta de triple acristalamiento como una familia de soluciones para distintos escenarios de rendimiento.

    Control solar: el factor que más se nota en verano

    Si hay una razón por la que muchas obras de acristalamiento acaban con quejas, es el verano. El cliente puede tolerar un invierno “fresco” con una manta; el sobrecalentamiento, en cambio, convierte la vivienda en inhabitable. Aquí el control solar selectivo marca la diferencia: reduce ganancias térmicas manteniendo luz natural, algo clave en viviendas con orientaciones sur y oeste, y especialmente importante en locales comerciales y oficinas.

    Para este tipo de necesidades, la mejor opción es un doble acristalamiento con control solar y selectivo, orientado a equilibrar confort térmico y luminosidad, que es exactamente lo que el profesional necesita cuando quiere evitar el “efecto invernadero” sin oscurecer interiores.

    Acústica y seguridad: cuando la ventana también protege

    Hay proyectos donde la eficiencia no es solo térmica. En obras en entornos urbanos, el ruido es uno de los grandes detonantes de insatisfacción. La solución no es “poner más grosor” sin más, sino trabajar con laminados acústicos, asimetrías y cámaras correctamente dimensionadas. Y cuando hablamos de plantas bajas, escaparates o zonas con riesgo de impacto, la seguridad deja de ser opcional: debe estar prevista desde el diseño.

    En este punto, el vidrio laminado de seguridad es un aliado habitual por su capacidad de retener fragmentos y elevar la protección frente a impactos o intentos de intrusión. 

    Además, si se requiere una exigencia doble, existen configuraciones de triple acristalamiento que integran ambas prestaciones, algo relevante cuando se busca una ventana eficiente que además reduzca ruido y aumente la protección del cerramiento. 

    La calidad real se decide en detalles que casi nadie presupone

    Hay un lugar donde se gana o se pierde calidad sin que el cliente lo vea: el borde del vidrio. Separadores térmicos, estanqueidad de cámara, tolerancias de fabricación, y consistencia entre lotes. Estos factores determinan si el rendimiento se mantiene con los años y si la ventana envejece bien. Cuando se cuidan, disminuyen condensaciones perimetrales y se reduce la posventa. Cuando se ignoran, la obra “sale” y el problema “vuelve”.

    Para comprender mejor cómo la calidad del vidrio influye en la eficiencia global de las ventanas, te invitamos a leer nuestro artículo sobre los beneficios del vidrio Guardian Select para ventanas de alta eficiencia. Allí se detallan las ventajas de este tipo de vidrio que van más allá de los valores térmicos y acústicos, ayudándote a prescribir soluciones de alto rendimiento con argumentos sólidos para cada proyecto.

    Ramos Glass como apoyo en obra nueva y rehabilitación

    En el entorno profesional, las ventanas eficientes no se venden solo por prestaciones; se venden por confianza. Y la confianza se sostiene con documentación, consistencia, plazos y capacidad de respuesta. Eso significa disponer de un proveedor que no solo “sirva vidrio”, sino que entienda el proyecto y ofrezca opciones claras: doble acristalamiento para control térmico, soluciones selectivas para control solar, triple para alto rendimiento, y vidrio laminado para seguridad, dentro de un catálogo que cubre los escenarios más habituales de rehabilitación y obra nueva. .

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